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Drones para fresa y arándano: guía de campaña en Huelva

En qué momentos del ciclo compensa volar una finca de berries y qué se obtiene en cada uno.

Un cultivo donde el calendario manda

En berries la campaña se juega en semanas y buena parte del cultivo está bajo macrotúnel, lo que condiciona cuándo se puede analizar la planta desde el aire. Por eso el plan de vuelos importa tanto como el sensor.

Antes de plantar: cartografía de la finca

Una ortofoto previa de la explotación da la base para todo lo demás: superficies reales por sector, caminos, balsas, orientación de los caballones y estado del terreno. Es el vuelo que menos se contrata y el que más se aprovecha después.

Con el cultivo descubierto: vigor y uniformidad

En las ventanas en que el cultivo está descubierto se pueden generar mapas de índices vegetativos y comparar sectores y variedades. Es el momento de detectar zonas con menos vigor y dirigir la inspección del técnico.

Después de un temporal: daños y seguro

Un episodio de viento fuerte puede romper cientos de metros de plástico en horas. Un vuelo al día siguiente da el alcance real, la superficie afectada medida y el reportaje fechado que necesita la aseguradora. Es, con diferencia, el uso con retorno más inmediato.

Durante la campaña: riego y drenaje

Las zonas de encharcamiento, las fugas visibles y las diferencias de aporte entre sectores se ven muy bien desde el aire, sobre todo poco después de un riego. Corregir un sector mal equilibrado se paga solo.

Al cerrar: balance y planificación

Un último vuelo permite comparar la campaña con la anterior y planificar la siguiente con datos en lugar de con impresiones.

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